La profesión de maestro, profesor, asesor, supervisor y directivos, por mencionar algunas del sector de la educación, se consideran entre las más urgidas de formación en el puesto de trabajo para el desarrollo de competencias que exigen un desempeño exitoso, tanto en cuanto a los contenidos como en aspectos metodológicos.
Si lo anterior era válido hace ya algunos años, en las actuales condiciones sociales de trabajo profesional, es mucho mayor, dado, entre otros factores por el impacto que las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) tienen en la vida social y laboral. La generación de niños/as, adolescentes y jóvenes que actualmente acuden a las instituciones educativas de un nivel, tipo o perfil, si bien es cierto es “igual” a la de otros tiempos, también es muy diferente en formas de pensar, sentir y actuar, independientemente del lugar o región de nacimiento.
De ahí que las exigencias de aprendizajes sean distintas. La sociedad actual requiere de una formación para toda la vida donde el desarrollo de competencias, más que la memorización de conceptos y teorías, tiene una mayor prioridad.
En tal sentido los maestros y la escuela como institución social, nos encontramos ante uno de los retos más importantes de nuestra vida como profesionistas. Se requiere aprender a enseñar a una nueva generación y enseñar a aprender de un modo distinto respetando estilos, ritmos y talentos de aprendizaje de los miembros de la generación que vive inmersa en el mundo de la informática.
El mundo en el que nos desenvolvemos actualmente bombardeado por un cúmulo de conocimientos e información en el que parece que nunca le daremos alcance y resulta impensable dominarlo todo, la alternativa es ayudar a nuestros alumnos a ser selectivos en aquellos conocimientos que les son significativos para su vida, y esto se logra a través de la mediación, pues les ofrece las herramientas que requieren para enriquecer sus proceso de aprendizaje, hacerlos conscientes de su desarrollo, desarrolla una actitud autónoma, activa y autodidacta, lo que les garantiza la adquisición de conocimientos y habilidades que puedan aplicar no solo en el contexto escolar, sino también en su vida diaria.
La mediación pedagógica contribuye a cumplir nuestro anhelo como docentes “de enseñar a aprender” y a pensar a nuestros alumnos, para que se conviertan de esta forma en autogestores de su aprendizaje.
martes, 15 de junio de 2010
martes, 8 de junio de 2010
EL APRENDIZAJE Y EL DESARROLLO DE LAS COMPETENCIAS
EL APRENDIZAJE Y EL DESARROLLO DE LAS COMPETENCIAS
Enseñar implica no solamente que el alumno adquiera conocimientos, sino que desarrolle habilidades que puedan trascender en la configuración y desarrollo de la personalidad; aprenda a ser autónomo en el aprendizaje para desarrollar una actitud positiva hacia aquellos contextos donde ya no se cuente con la ayuda del maestro o de otro alumno; aprenda a regularse sobre la base del autoconocimiento; se sienta responsable de los resultados del aprendizaje y actúe en correspondencia.
La participación de los alumnos en sus procesos de aprendizaje genera una interacción e interrelación que conlleva a que el aprendizaje se genera también en equipo. Para que se dé un aprendizaje significativo en los alumnos, es necesaria la participación activa, comprometida y responsable de éstos; además se requiere de conocer variados métodos, técnicas y estrategias que permitan potenciar sus conocimientos, valores, habilidades y actitudes. Lo anterior exige una preparación constante de nosotros como maestros para actuar como enlace (mediador) entre lo que saben y lo que deben saber.
Al leer el texto de Xavier Vargas, me han surgido más dudas sobre la educación por competencias, actualmente como docentes lo estamos implementando en nuestro salón de clases, pero realmente algunos colegas no creen en su fin práctico y como menciona el texto ¿estaremos al frente de una nueva panacea en la educación, será cuestión de moda y este proyecto realmente no se lleve a la práctica como debería? ¿Y en cuanto tiempo se podrán medir los resultados? y al final de cuentas tal vez nos percatemos que algo más se necesito para educar a nuestros alumnos para el objetivo que se requería: educar para la vida, conciliar el aula y el trabajo con la realidad de la sociedad.
Sabemos que la relación entre educación y trabajo recibe cada vez mayor atención ante los fenómenos laborales y las crisis económicas manifestadas en diversos lugares del mundo y que constituyen su causa principal. Una manera de establecer esta relación de forma positiva es mediante la igualdad de oportunidades educativas que permitan el alcance de altos niveles de formación y el desarrollo de las capacidades intelectuales.
Otro punto que me parece importante es el hecho de escuchar las necesidades no solo de la sociedad que demanda gente más competitiva, sino de los intereses de nuestros estudiantes, ¿qué es lo que realmente quieren ellos para la vida?, ¿de qué manera la escuela les puede ayudar? Involucrar pues a nuestros alumnos en la formación de sus propios aprendizajes también a partir de la escucha de sus necesidades.
Enseñar implica no solamente que el alumno adquiera conocimientos, sino que desarrolle habilidades que puedan trascender en la configuración y desarrollo de la personalidad; aprenda a ser autónomo en el aprendizaje para desarrollar una actitud positiva hacia aquellos contextos donde ya no se cuente con la ayuda del maestro o de otro alumno; aprenda a regularse sobre la base del autoconocimiento; se sienta responsable de los resultados del aprendizaje y actúe en correspondencia.
La participación de los alumnos en sus procesos de aprendizaje genera una interacción e interrelación que conlleva a que el aprendizaje se genera también en equipo. Para que se dé un aprendizaje significativo en los alumnos, es necesaria la participación activa, comprometida y responsable de éstos; además se requiere de conocer variados métodos, técnicas y estrategias que permitan potenciar sus conocimientos, valores, habilidades y actitudes. Lo anterior exige una preparación constante de nosotros como maestros para actuar como enlace (mediador) entre lo que saben y lo que deben saber.
Al leer el texto de Xavier Vargas, me han surgido más dudas sobre la educación por competencias, actualmente como docentes lo estamos implementando en nuestro salón de clases, pero realmente algunos colegas no creen en su fin práctico y como menciona el texto ¿estaremos al frente de una nueva panacea en la educación, será cuestión de moda y este proyecto realmente no se lleve a la práctica como debería? ¿Y en cuanto tiempo se podrán medir los resultados? y al final de cuentas tal vez nos percatemos que algo más se necesito para educar a nuestros alumnos para el objetivo que se requería: educar para la vida, conciliar el aula y el trabajo con la realidad de la sociedad.
Sabemos que la relación entre educación y trabajo recibe cada vez mayor atención ante los fenómenos laborales y las crisis económicas manifestadas en diversos lugares del mundo y que constituyen su causa principal. Una manera de establecer esta relación de forma positiva es mediante la igualdad de oportunidades educativas que permitan el alcance de altos niveles de formación y el desarrollo de las capacidades intelectuales.
Otro punto que me parece importante es el hecho de escuchar las necesidades no solo de la sociedad que demanda gente más competitiva, sino de los intereses de nuestros estudiantes, ¿qué es lo que realmente quieren ellos para la vida?, ¿de qué manera la escuela les puede ayudar? Involucrar pues a nuestros alumnos en la formación de sus propios aprendizajes también a partir de la escucha de sus necesidades.
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CONCEPCIONES DE APRENDIZAJE
CONCEPCIONES DE APRENDIZAJE
Partimos de la base de que todos los alumnos son diferentes porque todos tienen necesidades educativas distintas y les atendemos en su diversidad, y lo que buscamos es que todos aprendan mejor. Por esto, se enfatiza en lo trascendente que resulta la participación entusiasta y comprometida de los alumnos en su aprendizaje, a pesar de las vicisitudes que el trabajo cooperativo implica en su implantación, dado que es el caminos más viable para lograr aprendizajes significativos en nuestros alumnos. Debemos encausar sus necesidades de aprendizaje de manera que sean ellos quienes en conjunto con el maestro participen en la construcción de sus propios aprendizajes, dando al alumno un papel destacado y no dejándolo de lado, sino convirtiéndolo en la parte medular del proceso, es decir, en sujeto activo, comprometido, responsable y autogestivo de su aprendizaje.
Las modelos educativos que dan respuesta a esta realidad son aquellos que toman como centro de su actuar al alumno. Los postulados de Vigotsky nos permiten conocer que un aprendizaje cooperativo conduce al desarrollo y va delante del mismo: guiando, orientando, estimulando; es aquella enseñanza que se propone conocer de manera integral al alumno, incluidas sus fortalezas y debilidades en términos de sus estilos de aprendizaje, a fin de determinar cómo proceder, cómo ampliar continuamente los límites de la zona de desarrollo próximo o potencial y por lo tanto, los progresivos niveles de desarrollo del sujeto, cómo promover y potenciar los aprendizajes significativos.
Aprender, dentro de esta concepción, por otra parte no es solamente lograr cambios medibles en los conocimientos, hábitos, habilidades y actitudes. Aprender significa ante todo aprender a aprender, conocer acerca del aprendizaje como proceso, conocer los estilos preferidos de aprendizaje y desarrollar habilidades de aprendizaje efectivas para los alumnos.
Partimos de la base de que todos los alumnos son diferentes porque todos tienen necesidades educativas distintas y les atendemos en su diversidad, y lo que buscamos es que todos aprendan mejor. Por esto, se enfatiza en lo trascendente que resulta la participación entusiasta y comprometida de los alumnos en su aprendizaje, a pesar de las vicisitudes que el trabajo cooperativo implica en su implantación, dado que es el caminos más viable para lograr aprendizajes significativos en nuestros alumnos. Debemos encausar sus necesidades de aprendizaje de manera que sean ellos quienes en conjunto con el maestro participen en la construcción de sus propios aprendizajes, dando al alumno un papel destacado y no dejándolo de lado, sino convirtiéndolo en la parte medular del proceso, es decir, en sujeto activo, comprometido, responsable y autogestivo de su aprendizaje.
Las modelos educativos que dan respuesta a esta realidad son aquellos que toman como centro de su actuar al alumno. Los postulados de Vigotsky nos permiten conocer que un aprendizaje cooperativo conduce al desarrollo y va delante del mismo: guiando, orientando, estimulando; es aquella enseñanza que se propone conocer de manera integral al alumno, incluidas sus fortalezas y debilidades en términos de sus estilos de aprendizaje, a fin de determinar cómo proceder, cómo ampliar continuamente los límites de la zona de desarrollo próximo o potencial y por lo tanto, los progresivos niveles de desarrollo del sujeto, cómo promover y potenciar los aprendizajes significativos.
Aprender, dentro de esta concepción, por otra parte no es solamente lograr cambios medibles en los conocimientos, hábitos, habilidades y actitudes. Aprender significa ante todo aprender a aprender, conocer acerca del aprendizaje como proceso, conocer los estilos preferidos de aprendizaje y desarrollar habilidades de aprendizaje efectivas para los alumnos.
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