La profesión de maestro, profesor, asesor, supervisor y directivos, por mencionar algunas del sector de la educación, se consideran entre las más urgidas de formación en el puesto de trabajo para el desarrollo de competencias que exigen un desempeño exitoso, tanto en cuanto a los contenidos como en aspectos metodológicos.
Si lo anterior era válido hace ya algunos años, en las actuales condiciones sociales de trabajo profesional, es mucho mayor, dado, entre otros factores por el impacto que las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) tienen en la vida social y laboral. La generación de niños/as, adolescentes y jóvenes que actualmente acuden a las instituciones educativas de un nivel, tipo o perfil, si bien es cierto es “igual” a la de otros tiempos, también es muy diferente en formas de pensar, sentir y actuar, independientemente del lugar o región de nacimiento.
De ahí que las exigencias de aprendizajes sean distintas. La sociedad actual requiere de una formación para toda la vida donde el desarrollo de competencias, más que la memorización de conceptos y teorías, tiene una mayor prioridad.
En tal sentido los maestros y la escuela como institución social, nos encontramos ante uno de los retos más importantes de nuestra vida como profesionistas. Se requiere aprender a enseñar a una nueva generación y enseñar a aprender de un modo distinto respetando estilos, ritmos y talentos de aprendizaje de los miembros de la generación que vive inmersa en el mundo de la informática.
El mundo en el que nos desenvolvemos actualmente bombardeado por un cúmulo de conocimientos e información en el que parece que nunca le daremos alcance y resulta impensable dominarlo todo, la alternativa es ayudar a nuestros alumnos a ser selectivos en aquellos conocimientos que les son significativos para su vida, y esto se logra a través de la mediación, pues les ofrece las herramientas que requieren para enriquecer sus proceso de aprendizaje, hacerlos conscientes de su desarrollo, desarrolla una actitud autónoma, activa y autodidacta, lo que les garantiza la adquisición de conocimientos y habilidades que puedan aplicar no solo en el contexto escolar, sino también en su vida diaria.
La mediación pedagógica contribuye a cumplir nuestro anhelo como docentes “de enseñar a aprender” y a pensar a nuestros alumnos, para que se conviertan de esta forma en autogestores de su aprendizaje.
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